¿Estás siendo formado sin darte cuenta?
Todos estamos siendo formados—moldeados día a día—no solo por lo que hacemos de manera intencional, sino también por lo que absorbemos pasivamente. Nos demos cuenta o no, el mundo a nuestro alrededor está constantemente moldeando nuestros pensamientos, hábitos y corazón.
John Mark Comer, autor del libro Practicando el Camino, identifica estas seis fuerzas poderosas que influyen sutilmente en nuestra formación espiritual, muchas veces sin que lo notemos. El primer paso para parecernos más a Jesús es reconocer que estas fuerzas ya están en acción. Cuando las vemos con claridad, podemos dejar de ir a la deriva y empezar a caminar con intención en nuestra relación con Dios.
Las historias que creemos - Las historias que creemos sobre nosotros mismos, los demás y Dios moldean nuestra identidad y nuestros valores. Creer en la bondad y la cercanía de Dios produce confianza y paz, mientras que las historias negativas alimentan el miedo y la ansiedad.
Los hábitos que formamos - Nuestras pequeñas acciones repetidas van formando nuestro carácter y dirección espiritual con el tiempo. Los hábitos diarios pueden acercarnos a Dios (como la oración o la meditación bíblica) o fortalecer la desconexión y la distracción.
Las relaciones en las que estamos - Las personas que nos rodean influyen en lo que creemos y en cómo vivimos. La comunidad sana impulsa el crecimiento, pero las relaciones dañinas pueden torcer nuestros valores.
Los ambientes que habitamos - Nuestro entorno—los espacios físicos y la influencia de los medios—afecta nuestros deseos y enfoque. Un ambiente consumista fomenta el materialismo, mientras que un entorno sencillo promueve la gratitud.
Las experiencias que vivimos - Los eventos de la vida, tanto los buenos como los dolorosos, moldean cómo vemos a Dios, a nosotros mismos y al mundo. Pueden profundizar nuestra fe o dejar heridas que necesitan sanidad.
El tiempo - Con el tiempo, todas estas influencias se acumulan y van arraigando patrones en nosotros, formando nuestro carácter y manera de ver la vida. La formación espiritual es gradual, y el tiempo multiplica los efectos de estas fuerzas, para bien o para mal.
No te dejes llevar por la corriente—sé formado con intención
Siempre estamos siendo formados—lo queramos o no. Estas seis fuerzas nunca se detienen; siempre nos están convirtiendo en alguien. La pregunta es: ¿en quién nos estamos convirtiendo? Si vivimos de manera pasiva, la cultura, el dolor y la distracción nos formarán por defecto. Pero cuando tomamos conciencia de estas influencias e invitamos a Dios al proceso, todo cambia. Él puede reescribir nuestras historias internas, redirigir nuestros hábitos y remodelar nuestra vida según Sus propósitos. La formación está ocurriendo de todos modos. Elijamos ser formados con intención—por la verdad, por la gracia y por el diseño de Dios.