En los Evangelios, vemos a Jesús tratando de convencer a los fariseos y a los maestros de la Ley de que Él es el Mesías. Estos estudiosos de la Biblia conocían las Escrituras de memoria, habían memorizado grandes porciones y vivían vidas estrictas de “justicia”, apegándose a la letra de la Ley. Sin embargo, estaban ciegos a la misma Persona a quien esas profecías señalaban: Jesús, el Hijo de Dios. Por fuera, sus vidas parecían impecables; pero por dentro, sus corazones estaban lejos de Dios, sin ser tocados por el poder transformador de la Palabra que estudiaban con tanta disciplina. ¿Cómo puede ser que tanto conocimiento no produjera la transformación del corazón que la Escritura tanto enfatiza?
Nosotros también—como los fariseos y los maestros de la Ley—podemos fallar en vivir el mensaje de la Biblia con impacto real en el corazón y cambio verdadero en la vida, si abrazamos la verdad de Dios solo en ciertas áreas de nuestra vida. Esa tensión yo la reconocí en mi propio caminar, y con el tiempo me llevó a desarrollar un marco de discipulado para una “fe encarnada” (una fe que se vive, no solo se sabe).
Yo no quería solo conocer la verdad de Dios; quería vivirla, alineando mis pensamientos y mis emociones con lo que decía creer. Empecé a confrontar mis sentimientos para que se alinearan con la esperanza que afirmaba tener, y también a examinar las motivaciones detrás de mis acciones, incluso cuando por fuera se veían “piadosas”. Me di cuenta de que, si no examinaba mis motivos, podía engañarme fácilmente. Esta lucha por hacer mi fe real y encarnada me inspiró a crear un marco integral de discipulado. Una mañana, mientras caminaba, me vino la frase “fe encarnada”, y ahí empezó un modelo de crecimiento espiritual que integra cada parte de la vida del creyente.
Este marco presenta un enfoque integral del crecimiento espiritual al incorporar cuatro aspectos clave, resumidos en estas palabras griegas: ortodoxia, ortopatía, ortopróthesis* y ortopraxis. Estos elementos reflejan creencia, emoción, motivación y acción, respectivamente, asegurando que el discipulado sea una experiencia completa que transforme no solo lo que sabemos, sino cómo vivimos.
* Ortopróthesis = motivaciones e intenciones correctas del corazón. ~ Ortopróthesis es una palabra inventada que yo acuñé para este marco de discipulado integral, combinando partes de palabras griegas.