La disciplina espiritual de una...
Regla de Vida
(English & Español)
por Raimer Rojas
Mientras vivimos en esta tierra, estamos siendo formados constantemente—no solo por nuestros padres, sino también por la cultura que los formó a ellos. Incluso los que buscan una vida formada por Dios sienten el fuerte tirón de un mundo apurado y estresado, que exige gratificación instantánea y pone el interés propio por encima de Dios y de los demás. En Colombia hay un dicho: “Caimán que se duerme se lo lleva la corriente.” Esto nos recuerda que aun los más fuertes deben resistir activamente las fuerzas externas para no ser arrastrados. De la misma manera, en un mundo que nos aleja de Dios y de los valores del Reino, debemos hacer un esfuerzo intencional para ser formados por Cristo. Una de las mejores herramientas para vivir con esa intención es adoptar una Regla de Vida.
Una Regla de Vida es un marco personal diseñado para ayudarte a seguir a Jesús, parecerte más a Él y vivir como Él vivió. No es un conjunto rígido de reglas, sino un plan pensado con sabiduría: hábitos, prácticas, compromisos y ritmos que crean espacio para que Dios haga Su obra transformadora en tu vida, formándote a Su imagen. Así como un horario organiza tu tiempo o un presupuesto ordena tus finanzas, una Regla de Vida organiza tus rutinas y las alinea con tu deseo más profundo: crecer, amar y vivir como discípulo de Jesús. Este enfoque intencional te ayuda a resistir el ajetreo, la distracción y el cansancio que pueden alejarte de una vida de paz y propósito en Cristo. Al ir más despacio, poner límites y adoptar prácticas integrales, una Regla de Vida te acerca a Jesús y te protege de influencias que buscan apartarte de Él.
La realidad es que todos ya tenemos una “forma de vida”: un patrón de hábitos, rutinas y relaciones. Pero la pregunta clave es: “¿Tu forma de vida actual se alinea con tu deseo de crecer en Cristo?” Una Regla de Vida te ayuda a tomar decisiones conscientes sobre cómo usar tu tiempo, tu energía y tus recursos, guiándote hacia los propósitos de Dios y hacia una paz real, aun en medio de un mundo acelerado. Al decidir, una pregunta útil es: “¿Esto me acerca a Dios o me aleja de Él?”
Elegir vivir con una Regla de Vida es un paso deliberado para resistir las presiones culturales y las distracciones. Es un compromiso de vivir con intención, manteniendo a Jesús en el centro. Como escribe John Mark Comer: “Debemos ordenar nuestros días—nuestras rutinas de la mañana, nuestros hábitos diarios, nuestros horarios y presupuestos y relaciones, toda la red de nuestras vidas—de tal manera que disfrutemos profundamente la vida diaria con Dios. Esto requerirá, para la mayoría de nosotros, no solo ordenar nuestros días, sino reordenarlos—saliendo del apuro, la adicción digital y el agotamiento crónico que hemos sido condicionados a creer que es normal cuando, en realidad, es una locura.”
Aunque la mayoría de las personas planean sus finanzas, sus horarios y sus metas, pocos tienen un plan para realmente aprender a vivir como aprendices de Jesús. Una Regla de Vida ofrece ese plan, permitiéndote estructurar tu vida para estar con Jesús, aprender de Él y vivir a Su manera. Es un marco integral para vivir con intención con Cristo en el centro. Aunque incluye disciplinas espirituales diarias como la oración, el estudio bíblico y la adoración, va mucho más allá de estas prácticas e incluye todas las áreas de la vida. Reconociendo que somos seres completos—espirituales, relacionales, mentales, emocionales y físicos—una Regla de Vida atiende cada aspecto con cuidado y sabiduría para experimentar la vida abundante que Jesús promete (Juan 10:10).
Algo importante: una Regla de Vida reconoce las limitaciones y la fragilidad de ser humanos. No se trata de esforzarnos por perfección ni de exigirnos más de la cuenta, sino de honrar todo nuestro ser y administrarlo de manera que nos lleve al shalom—la paz y plenitud de Dios. Esto incluye crear ritmos que permitan descanso, renovación y equilibrio, mientras alineamos nuestra vida con el diseño de Dios.
Este marco fortalece relaciones significativas al priorizar conexiones con familia, amigos y comunidad. Cuida la salud mental con hábitos como la reflexión, escribir en un diario y hablarte a ti mismo de manera saludable. Apoya el bienestar emocional con prácticas como la gratitud, el perdón y la conciencia emocional. Y también cuida la salud física con descanso, ejercicio y una alimentación que nutra el cuerpo.
En esencia, una Regla de Vida integra todas las dimensiones de nuestra humanidad en un ritmo que honra el diseño que Dios nos dio y nos mantiene arraigados en Cristo. No es un conjunto rígido de reglas, sino una manera dinámica de mantenernos firmes en Él, mientras administramos cada área de nuestra vida para Su gloria y nuestro florecimiento.
“Para experimentar la vida de Jesús, tenemos que adoptar el estilo de vida de Jesús—permitir que Su ritmo y Sus prácticas gobiernen nuestra vida.”
"¿Estás cansado? ¿Ya sin fuerzas? ¿Harto de una religión pesada? Ven conmigo. Aléjate un momento conmigo y vas a recuperar el aliento, vas a recuperar tu vida. Te voy a enseñar a descansar de verdad. Camina conmigo y trabaja conmigo—mira cómo lo hago yo. Aprende el ritmo natural de la gracia. No voy a ponerte cargas pesadas ni cosas que no te queden. Quédate cerca de mí, y aprenderás a vivir ligero y en libertad. ” —Matthew 11:28-30 El Mensaje (paráfrasis del pasaje)