POEMA: El Aprendizaje No Ha Cambiado
Seguir a Jesús Ayer y Hoy
(English & Español)
Julio 11, 2026
(English & Español)
Julio 11, 2026
Al principio lo observaban desde lejos—
entre la multitud,
con el corazón conmovido y cautivado.
Entonces escucharon las palabras de aquel Rabí:
“Sígueme.”
Era mucho más que una invitación
a creer algo acerca de Él.
Era un llamado
a dejar atrás su antigua manera de vivir
y aprender una completamente nueva.
Caminaron con Jesús.
Lo observaron de cerca.
Vieron cómo vivía con el Padre.
Vieron cómo amaba y formaba a sus seguidores.
Vieron cómo se relacionaba con las personas de este mundo.
Lo observaron en la vida real—
en el camino y alrededor de la mesa,
en medio de interrupciones y oposición,
enfrentando presión, atendiendo necesidades y hablando la verdad.
No solo estaban aprendiendo Sus enseñanzas.
Estaban aprendiendo
cómo Él veía,
cómo Él amaba,
y cómo Él vivía.
Les hacía preguntas
que dejaban al descubierto su corazón.
Les contaba historias
que les abrían los ojos.
Desafiaba ideas
que nunca habían cuestionado.
Los ponía en situaciones
donde tenían que confiar en Él,
obedecerle
y poner en práctica lo que estaban aprendiendo.
Les mostró una manera completamente distinta de vivir—
la vida del Reino
irrumpiendo en la vida cotidiana.
Luego los envió.
Vayan.
Inténtenlo.
Vívanlo.
Sirvan.
Proclamen.
Sanen.
Obedezcan.
El mundo se convirtió en su campo de entrenamiento.
Tropezaron.
Aprendieron.
Crecieron.
Regresaban con preguntas e historias,
con fracasos y descubrimientos.
Junto con Jesús
y junto unos con otros,
procesaban lo que estaban aprendiendo
y en quiénes se estaban convirtiendo.
Y vieron a Dios obrar por medio de ellos.
Mientras compartían la vida con Jesús,
algo muy profundo dentro de ellos
comenzó a cambiar.
Ya no veían la vida
con los mismos ojos.
Ya no vivían
desde el mismo centro.
Jesús se convirtió
en su centro.
Comenzaron a ver como Él veía.
Comenzaron a pensar como Él pensaba.
Comenzaron a amar como Él amaba.
Comenzaron a vivir como Él vivía.
Y la gente lo notó.
¿No eran estos galileos comunes y sin educación?
Sin embargo,
la manera en que hablaban,
la vida que llevaban,
las cosas que hacían
y las barreras que cruzaban
se parecían a Jesús.
Entonces la gente entendió:
Habían estado con Él.
Lo que era cierto entonces
sigue siendo cierto hoy.
Nosotros somos Sus discípulos.
No somos simplemente personas
que creen cosas acerca de Jesús.
Somos aprendices,
aprendiendo a vivir como Jesús.
Caminamos con Él.
Lo contemplamos.
Escuchamos Sus palabras
y seguimos Su liderazgo.
Compartimos la vida con Su pueblo—
haciendo preguntas sinceras,
enfrentando nuestras luchas
y aprendiendo juntos Su camino.
Y practicamos ese camino
en las realidades de este mundo—
en nuestros hogares y trabajos,
en nuestras relaciones
y en los desafíos de la vida diaria.
Jesús sigue siendo nuestro Rabí.
Él sigue siendo nuestro centro.
Su Espíritu vive en nosotros,
enseñándonos y fortaleciéndonos.
Su Palabra nos afirma en Su verdad.
Su pueblo nos anima,
nos desafía,
nos corrige
y nos ayuda a encarnar esta vida con Dios.
El escenario ha cambiado,
pero el aprendizaje no.
Jesús sigue formando un pueblo
que camina con Él,
llega a ser como Él
y hace lo que Él hizo.
El mundo fue su campo de entrenamiento.
Y sigue siendo el nuestro.